Toda exigencia que se me dispare, la esquivaré. Porque todas ellas, en un pasado, vinieron de una en una a estrangularme un poquito tiempo después. A veces de noche, a veces al caer de la tarde, a veces mientras disfrutaba de algo fuera lo que fuera. Las exigencias, como serpientes, se me enredan en los adentros y me impiden ser. Las exigencias, si se enmascaran con cosas bonitas, pueden destruir.
Y esa intención, viene dada de todas direcciones, puede ser moldeada a raíz de cualquier palabra, acción, movimiento e interacción entre personas.

L.B

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