Domingo en el sofá

Yacen mis certezas tranquilas, como el reposar de un trasero despreocupado en un viejo sofá un domingo tarde. De esos en los que la humedad se filtra por las paredes, por los cristales, por las ropas y los huesos. Te atraviesa y ahí estás tú, permaneciendo.
Ahora no voy a rendir tantas cuentas, de mis cosas digo, de cualquier cosa que por lo que sea se me ocurra hacer o decir. Al final, he visto el reloj de cerca, el finde largo que siento tanto como la vida va fluyendo, ritmando los pasos firmes hacia el futuro, el mañana, lo intangible y ..

La muerte.

LB.

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