Sylvia Plath.

Habría que mezclar la leche y el vino y que éstos no fuesen tan distintos para hacer con que esto funcione. Somos asi, los opuestos espíritus, que se atraen y cambian el significado de las cosas a cada beso, caricia, mirada.
Es la mezcla de lo delicado con lo fuerte. Como una ola de rabia que nace en un rincón de mi interior, que nace de algo bueno, pero que va cambiando su auténtico origen. Como un golpe en un tambor, que, propaga sus ondas de sonido y se extiende, perforando el aire que se cruza en su camino, propagandose, dejando su marca.
Es insuficiente decir, que al tener éstos pocos años de vida, pueda yo conocer al amor de una forma tan peculiar. Como oscilaciones que van desde ternura, a pura rabia y posesividad.
Me alejo de ti, e ideas que tenia atragantadas son expulsadas, ideas brillantes que quedan demasiado bien en forma de poema. Palabras que, en tu presencia se negaban a salir. Y mi yo interno, me obligan a elegir entre tenerte, y sufrir; y no tenerte, y sufrir más todavia.
Si tuviese que definir el amor, no seria otra cosa que ''bonito engaño'', pues cuando te conoci, creí haberme encontrado, pero fue un error, porque cuando te perdi, te llevastes mi corazón contigo y, aún siguiendo amándote, me senti más perdida que nunca. Y mientras te tenía a mi lado, buscaba en la cocina, haciendo deliciosas tartas, la solución para mi falta de inspiración..
Eso fue provocándome sentimientos de desconfianza, totalmente incontrolables por mi parte. Sentimientos que me consumían, como caladas consumen poco a poco un cigarro..justo ese cigarro que se posa en tu boca, y ésta última, probablemente se posa en unos labios rojos y carnosos que..
Con un puño cerrado sobre la mesa, mi rostro crispado muestra la tensión. Sensación que sigue en mi, caminante, mientras me doy cuenta de que soy mi próprio parásito. Me desconozco. Estoy hueca, mientras los niños lloran. Sentada, mientras me mata el insomnio.
Nada más me ha importado. Nada me ha importado que no fuese mi amor por ti, desde el dia en el que, recitando un poema improvisado, me junté a los gusanos de debajo de la tierra, siempre fieles a ti, ciegos, apasionados. Y entre el humo del local, pude divisar tu alma, reflejada por esos ojos de vidrio, transparentes y puros.
Me pondré otra vez aquel vestido, gritaré y te echaré en cara lo demasiado malo que eres para mi. Y lloraré, como lloraré. Saldré corriendo. Pero volveré. Volveré y te besaré como si fuera lo único que me restara, depositaré mis labios sobre esos otros labios, que acabaron por romper una promesa, y que, sin rumbo fijo, se instalaron sobre un cigarro, y luego sobre esos labios rojos y carnosos que, finalmente, encontraron el rincón donde estaba el corazón que me arrancastes un dia cualquiera.

L.B

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

E.H