Inspiración.

Veo la inspiración como una personilla invisible. Me visita cuando quiere. No importa donde yo esté, o haciendo qué. Es una egoísta, y me obliga a, en ese instante, o aprovechar lo que me ofrece, o martirizarme por no poder recordar sus regalos. Asi compensa su egoismo, dandome regalos hermosos, que, no sé si agradan a otras personas, ni sé si mejorará el mundo. Pero sé que me agrada a mi, y que por ahora, mejora mi mundo.
L.B

Comentarios

Entradas populares de este blog

E.H