Que arda nuestro invierno.
Yo estaba bien, sabes? Me sentía viva, completa, en armonía. Yo estaba bien.
Yo era yo, mis viajes, mis salidas y mis frases. Y entonces, un dia fresco de noviembre, algo ebria bajo la luz de una farola de hôtel de ville tuve la osadía de mirarte durante un rato. Si hubiera anulado esa intención, si pudiera anular ese instante.. Si hubiera decidido mirar hacia otro lado. Pero elegi mal, una vez más, como siempre. Porque siempre tiro piedras a mi felicidad riéndome de la suerte.
Y ahora insatisfacción. Pérdida de ilusión. Y veo que doler no educa, sólo duele.
Me abstengo de elegir. Porque me está costando volver a nadar. Algo me atrapó alli abajo, el deslumbre de los corales ahora me retiene y me ahoga y yo quiero salir a flote.
Porque no diste ni un duro por verme amanecer entre tanta incoherencia, que considero aún amable. Porque miraste hacia otro lado esos segundos que quise que me miraras a los ojos. Porque no sé por qué aceptaste beber una cerveza en ese bar irlandés con un cartel estampado en la frente que ponía: prohibido el paso.
Pudiste haberme mandando a la mierda, en vez de ir alejándome con la indiferencia. Lo habria preferido a no tener nada que reprocharte a ti y a tu aparente integridad.
Me habría sentido menos idiota. Menos la que acepta limosna de compasión con la esperanza de ser vista.
Nunca me viste.
Pero ya va siendo hora de crear la fuerza, inventarla de donde sea, recordarte sin deshacerme.
Poder, de una maldita vez, arrancarte de mi sin que, como los hierbajos malos, vuelvas a crecer cada día.
L.B
Yo era yo, mis viajes, mis salidas y mis frases. Y entonces, un dia fresco de noviembre, algo ebria bajo la luz de una farola de hôtel de ville tuve la osadía de mirarte durante un rato. Si hubiera anulado esa intención, si pudiera anular ese instante.. Si hubiera decidido mirar hacia otro lado. Pero elegi mal, una vez más, como siempre. Porque siempre tiro piedras a mi felicidad riéndome de la suerte.
Y ahora insatisfacción. Pérdida de ilusión. Y veo que doler no educa, sólo duele.
Me abstengo de elegir. Porque me está costando volver a nadar. Algo me atrapó alli abajo, el deslumbre de los corales ahora me retiene y me ahoga y yo quiero salir a flote.
Porque no diste ni un duro por verme amanecer entre tanta incoherencia, que considero aún amable. Porque miraste hacia otro lado esos segundos que quise que me miraras a los ojos. Porque no sé por qué aceptaste beber una cerveza en ese bar irlandés con un cartel estampado en la frente que ponía: prohibido el paso.
Pudiste haberme mandando a la mierda, en vez de ir alejándome con la indiferencia. Lo habria preferido a no tener nada que reprocharte a ti y a tu aparente integridad.
Me habría sentido menos idiota. Menos la que acepta limosna de compasión con la esperanza de ser vista.
Nunca me viste.
Pero ya va siendo hora de crear la fuerza, inventarla de donde sea, recordarte sin deshacerme.
Poder, de una maldita vez, arrancarte de mi sin que, como los hierbajos malos, vuelvas a crecer cada día.
L.B
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