9:25.
Y fue ayer, justamente ayer a las 9:25, cuando decidi gritar y empezar mi historia. Decidi irrumpir el mundo, decirle: ven y enséñame lo que tienes.
Porque 20 años han pasado entre mis esperas, mis sustos, mis pensamientos y mis bailes. Mis idas y venidas entre el desayuno y la comida, mis cruzadas de océano, mis promesas incumplidas. Y ya una siesta, larga, me dió tiempo a soñar mucho. Así el despertar fue un choque pero también un reto. Me rodearon y me dijeron que todo estaría bien, que estaban ahi. Ellos y ellas. En todos los sitios. Y ya que elegir entre cosas que me gustan me cuesta, tomé el té y el café con países. Me contaron sus anécdotas y me enamoré de la vida por más real que fuera. Me enamoré de su delicadeza en forma de perros y gatos, en forma de palabras.
Y paré. Dejé de andar porque quería pensar. Y aún pensando no sabía a dónde iba, pero regresar nunca fue una opción. Siempre hay que ir, y si no sé a dónde el Universo me guía.
Universo. Mi palabra favorita, y probablemente el amor de mi vida. Cené con él, a solas, porque se lo merecía. Puse mis esperanzas en todos sus ''¿sabías que..?'', porque sólo con mirarlo aprendía, y aprendo.
Una vez más un ciclo se cierra. Aunque sea siempre una metamorfosis contínua, estas fechas y números
Una vez más un ciclo se cierra. Aunque sea siempre una metamorfosis contínua, estas fechas y números

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