19 años en Tierra.
Tierra con mayúsculas, porque en tierra no es que haya estado mucho. Porque, si hay algo que me define es mi súper capacidad de volar, de estar más allí que aquí, de distraerme con una mota de polvo que sea (asumid que os habéis quedado mirando el polvo en la luz alguna vez, es genial. Luego piensas, ¿respiro yo todo esto?).
19 años en los que mi madre me ha soportado como nadie, en los que me he reído hasta asfixiarme, en los que me he equivocado, me he descubierto un poco, he pasado frío y he aprendido.
Casi dos décimos de mi vida vividos, porque pretendo ser centenaria, ya que no se puede ser eterno.
No he tenido tiempo todavía de hacer gran cosa, de cumplir grandes sueños, o de arrepentirme de algo. Pero he tenido tiempo de tomar decisiones que cambien el curso de mi vida, de agradecer, de decepcionarme.
Día a día, por monótono que parezca, me veo distinta ante el espejo.
Y hago listas eternas, de cosas a hacer. Y me agobio con tonterías. Y le doy vueltas a todo. Y me odio a veces, pero luego vuelvo a quererme, porque así soy más feliz que odiándome.
Y es lógico, Lara dice: no lo haré otra vez. Pero el ser humano( lo digo en general asi me siento perteneciente a este colectivo) tropieza 18 mil veces la misma piedra, con la esperanza de no tropezar de nuevo.
Universo, esta entrada es para tí. Porque has conspirado a mi favor, y me has enseñado. Porque me has mostrado cosas que me han dejado sin respiración, me has asombrado, asustado, me has deslumbrado. Porque cada día prometes enseñarme cosas mejores, mayores. Porque nunca fallas, y el tiempo, que estu amigo parte tuya, es el mejor de los remedios.
Universo. Desentrañar un trocito de ti me ha hecho ver que para adorarte no es necesario comprenderlo todo, sino sentirlo todo. Sentir la vida. Vivir con los ojos, con los oídos, con la nariz, y el tacto y el gusto. Y con la mente presente en todas las cosas.
Universo. No me gustan las promesas, pero eres digno de que te haga una.
Prometo, por encima de todo, no perder mi esencia.
Prometo, no defraudarme, ser coherente conmigo misma.
Prometo, perseguir mis sueños, esos que, gracias a ti, he ido formando segundo a segundo de respiración continua e incesable.
Prometo, por encima de todo: amar. Amar sin condiciones, amar a quien lo merezca, amar lo que hago, lo que toco, lo que pasa por mi vida y no vuelve, lo que se queda y lo que no ha venido todavia.
Universo.
Gracias.
L.B
19 años en los que mi madre me ha soportado como nadie, en los que me he reído hasta asfixiarme, en los que me he equivocado, me he descubierto un poco, he pasado frío y he aprendido.
Casi dos décimos de mi vida vividos, porque pretendo ser centenaria, ya que no se puede ser eterno.
No he tenido tiempo todavía de hacer gran cosa, de cumplir grandes sueños, o de arrepentirme de algo. Pero he tenido tiempo de tomar decisiones que cambien el curso de mi vida, de agradecer, de decepcionarme.
Día a día, por monótono que parezca, me veo distinta ante el espejo.
Y hago listas eternas, de cosas a hacer. Y me agobio con tonterías. Y le doy vueltas a todo. Y me odio a veces, pero luego vuelvo a quererme, porque así soy más feliz que odiándome.
Y es lógico, Lara dice: no lo haré otra vez. Pero el ser humano( lo digo en general asi me siento perteneciente a este colectivo) tropieza 18 mil veces la misma piedra, con la esperanza de no tropezar de nuevo.
Universo, esta entrada es para tí. Porque has conspirado a mi favor, y me has enseñado. Porque me has mostrado cosas que me han dejado sin respiración, me has asombrado, asustado, me has deslumbrado. Porque cada día prometes enseñarme cosas mejores, mayores. Porque nunca fallas, y el tiempo, que es
Universo. Desentrañar un trocito de ti me ha hecho ver que para adorarte no es necesario comprenderlo todo, sino sentirlo todo. Sentir la vida. Vivir con los ojos, con los oídos, con la nariz, y el tacto y el gusto. Y con la mente presente en todas las cosas.
Universo. No me gustan las promesas, pero eres digno de que te haga una.
Prometo, por encima de todo, no perder mi esencia.
Prometo, no defraudarme, ser coherente conmigo misma.
Prometo, perseguir mis sueños, esos que, gracias a ti, he ido formando segundo a segundo de respiración continua e incesable.
Prometo, por encima de todo: amar. Amar sin condiciones, amar a quien lo merezca, amar lo que hago, lo que toco, lo que pasa por mi vida y no vuelve, lo que se queda y lo que no ha venido todavia.
Universo.
Gracias.
L.B

Comentarios
Publicar un comentario