La mejor amiga del perro.
Le gusta el café fuerte, y el olor matutino de éste. La brisa suave, que su soplo no le revuelva el pelo. Las tardes de primavera, casi frías, pero acogedoras y naranjas. Los buenos libros, esos cuyos nombres nunca se olvidan y que mantienen enganchado al menos ávido lector existente.
''Quién distingue la sonrisa de un perro ha dejado de ser animal.''
Le gusta el tacto suave de las cosas, los olores agradables. Los sabores exquisitos y las palabras francas. Le gusta lo que capta su atención y se reconoce de carácter algo psicodélico.
Le gustan los trenes, las perspectivas curiosas. Le gusta pensar y caminar sin rumbo. Le gustan las respuestas, afirmativas de preferencia. Los adjetivos inquietantes, las sonrisas discretas.
Le gusta recordar, relatar, fotografiar.
Le gusta la tranquilidad para el ''casi siempre'' y la agitación para el ''de vez en cuando''.
Le gustan las conversaciones largas y profundas. Que empiezan por algo banal y terminan por algo vital.
Le asquea el humo y el olor a alcohol. Su estómago es más sensible que su alma.
Ese ser hembra de cuatro patas no es menos anómalo que ella. Inquieto desde siempre, a la vez holgazán. Distraído, poseedor de una inteligencia peculiar. Noble, leal, persistente. Con nombre inspirado en una pimienta. Grande, negro y color fuego por abajo. Podría muy bien confundirse con un lobo salvaje en el monte. Poco sociable con extraños, lo más cariñoso con conocidos. Chilla, gruñe, te hace hasta cosquillas, corre detrás del gato. Acto después tú le gruñes, le haces cosquillas, le chillas y ves al gato corriendo detrás de él.
Qué perro. Simplemente la completa.
''Quién distingue la sonrisa de un perro ha dejado de ser animal.''
L.B
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