Todos tenemos dos vidas.

El otro dia me desperté y recordé una parte de un poema, increíbemente cierta. Si, desperté porque estaba medio que soñando, y de repente esa parte del poema surgió en mi mente.
Fernando Pessoa, aparte de un poeta excepcional, expresa un pesimismo vital que adoro. Leerlo mucho deprime hasta a una mariposa del campo, pero leerlo poco nos despierta, nos alerta, es simplemente genial y viene muy bien en ciertos momentos de la vida donde sientes que ese dia, te has despertado con el pie equivocado.
Esa parte decia: Todos tenemos dos vidas. La verdadera, la que soñamos en la infancia, la que escondemos bajo un substracto de niebla mientras vamos creciendo. Y la falsa. La que vivimos en convivencia con los demás. La práctica, la últil. La que acaba por meternos en una tumba.
Observo en las personas que conozco, que parece que están constantemente luchando. Luchando contra lo que de verdad quieren, desean, anhelan y necesitan, contra lo que deben, y les conviene hacer. Nuestro alrededor nos acaba condicionando. Limitando. No se trata sólo de lo que dirán los demás, no. Es eso que llaman ''un futuro estable'', una vida estable, un trabajo estable. Y después de eso, una casa propria, un coche, una familia, fines de semana con esa familia de paseo, un perro, vacaciones, dinero. Parece que las cosas han cambiado, que en estos tiempos modernos ya no somos tan condicionados, que la mujer es más independiente y no se prende ni a un marido ni a la familia. Vale, eso si. Pero aún asi, por otro lado, nos hemos deteriorado tanto en otros sentidos, que a la hora de la verdad, no sabemos ni que queremos, si es que queremos algo. Y nos dejamos llevar. La vida pasa a ser un dia a dia sin fin, los fines de semana con fotos bonitas, el vivir ahora, y el mañana..bueno, el mañana ya vendrá.
¿Por qué nos dejamos llevar por la corriente? ¿Por qué no nos paramos un momento a pensar en lo que queríamos de pequeños, en lo que nos gustaba, se nos daba bien, o soñábamos? ¿Soy la única que siente que se ha traicionado a si misma? ¿Convertida en algo que nunca quiso ser?.
Cuando somos pequeños, somos muy auténticos. No sólo decimos la verdad sin pudor, sino que somos como somos porque no sabemos ser de otra manera. No sabemos aparentar ser más simpáticos, o interesantes. No sabemos mentir de una manera creíble, ni ocultar lo que sentimos. Y esas cosas las vamos aprendiendo mientras crecemos. Ya nos da verguenza decir te quiero, decir lo que pensamos, vestir de tal manera. Y luego vamos al opuesto, hacemos y decimos todo sin pensar, porque nos da por ser rebeldes e intentar recuperar eso que teníamos de niños. Pero ''maduramos''. Sentamos la cabeza, tenemos responsabilidades, y toda esa rebeldia se convierte en cartas, fotos, que más tarde enseñamos a nuestros hijos diciendo: No cometas los mismos errores que yo.
Es muy raro. Somos muy cíclicos. Y me hace cierta gracia, ver a viejetes contando anécdotas, de cuando eran jóvenes, alocados, auténticos. No nos cuentan anécdotas de cuando eran maduros y responsables. Es aburrido, es falso. No que sea mentira, sino que no es exactamente nosotros. Y luego, es muy fácil ver a un anciano haciendo cosas de gente joven, intentando serlo no sólo por fuera sino por dentro. No sólo por querer sentirse bien, sino porque todos ansiamos volver al principio. A no tener preocupaciones, a ser como somos sin tapaderas. Y a eso se le une el hecho de que hoy en dia, parece que, si no eres joven no sirves. Pero es otra cosa, la superficialidad de la sociedad se merece una entrada para ella sola, que da de que hablar.
Conclusión. Creo que deberíamos, en vez de seguir la corriente como si fuésemos robots, parar un poco. Salir a caminar por ahi un dia, solos. Pensar y pensar. Fijar objetivos e ir hacia ellos, determinados. Hacer lo que queremos, y que lo que debamos hacer, sea justamente, conseguir lo que queremos.
Al fin y al cabo, lo que todos queremos, independiente de la manera en que intentemos logralo, es ser felices.


L.B

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E.H